
El séptimo sello - Ingmar Bergman
Estábamos a finales de los años 70 y las Cortes Generales, españolas para más señas, se reunían en sesiones pesadas e interminables. Dicen, las malas lenguas, que en una de las reuniones del Senado, Camilo José Cela —Senador por designación Real— se quedó dormido.
Advirtiendo este hecho el Presidente del Senado, despertó al genial escritor diciéndole:
- Señor Cela, parece ser que está usted dormido.
A lo que el futuro Nobel, respondió:
- Se equivoca su Señoría, no estoy dormido sino durmiendo.
No dejándose amilanar el Presidente, replicó al escritor:
- Y dígame, señor Cela, ¿acaso no es lo mismo estar dormido que estar durmiendo?
A lo que Cela refutó:
- Pues no, claro. Advierta su Señoría que no es lo mismo estar jodido que estar jodiendo.
Así era el mejor escritor que parieron las letras españolas del siglo pasado. Y siendo cierto que siempre podemos encontrar una buena razón para hablar de Don Camilo, en su faceta de escritor se entiende; a esta anécdota, que os cuento hoy, he llegado al darme cuenta que lo que me asusta no es morirme, lo que me aterra es estar muerto.
.... otra anécdota
ResponderEliminarDurante una conferencia, un asistente corrigió al Nóbel cuando éste pronunció el nombre de Shakaspeare (literalmente), en vez de “sespir”
- ah!, pero sabe usted inglés?, dijo don Camilo
y continuó el resto de la conferencia en ingles.
Seguramente el asistente ignoraba que la lengua materna de nuestro Nóbel era la inglesa.
Hola Rosalia
ResponderEliminarNo conocía esta anécdota de Cela. La verdad es que casa perfectamente con su personalidad... tan peculiar.