Ir al contenido principal

El miedo os hará libres




Bueno, pues parece ser que la gripe aviar ataca de nuevo. Después de no se cuantos meses sin tener noticias del pernicioso virus, este se ha despertado y ha aparecido en Gran Bretaña. Y va el jodido y lo hace en su mutación más peligrosa, la variante H5N1; que, puestos a pedir, también le podrían haber dado un nombre más reconocible.


Y ya estamos otra vez. La misma cantinela de siempre. Que el mundo se acaba, que el virus se transmite al ser humano, que nos quedan cuatro días, que si patatín que si patatán.
Seguro que los científicos, y los gobiernos, y los medios de comunicación, nos informan de todo ello por nuestro bien. No me cabe la menor duda de ello. Nos alertan como nos alertaron antes de las pobres Vacas Locas. ¿Se acuerda alguien, a día de hoy, del grandísimo peligro de las vacas locas? Peligro, claro está, para el ser humano; peligro de que la enfermedad pasara a este, que a las pobres vacas ya les podían ir dando.

Qué queréis que os diga, estas noticias me traen a la memoria esos años de infancia en que los puñeteros curas nos alertaban que si nos tocábamos allí, donde la cintura cambia de nombre, nos quedaríamos ciegos y se nos secaría la médula. Y aquí me tenéis ahora, uno que siempre ha sido un descreído, encorvado sobre el teclado y utilizando gafas para ver las letras.

Pasaron los años y nos plantamos en los primeros ochenta. El mundo se acaba, nos decían. La guerra nuclear es inevitable, nos alarmaban. Todavía hoy recuerdo la de empresas que salieron como setas para construir refugios atómicos personales.
Durante esos maravillosos años quienes no tenían un refugio al lado de la bodega de su casa no eran nadie. Y para los que éramos nadie, se empezaron a construir refugios colectivos en hoteles, grandes centros comerciales y edificios públicos. Todos preparados para la llegada del armagedón nuclear. Y mira por donde, lo que son las cosas, aquí estamos, veinte años más viejos.

Cuando la guerra nuclear fue un recuerdo y la autosatisfacción manual se transformó en toqueteos mutuos, intensos y más obscenos si cabe, nos vino a joder la marrana el virus de la SIDA. Se dejó de hablar de sexo y se pasó al sexo seguro. Los viejos frailes, ufanos, nos recordaron que el método más seguro de tener sexo era la abstinencia y las trompetas del Apocalipsis sonaron de nuevo.

Evitado también el riesgo de la SIDA; cuando en Europa desparecieron las fronteras y los muros cayeron; cuando la URSS volvió a ser Rusia y la tensión este-oeste desapareció; cuando todo ello nos llevaba a un siglo XXI esperanzador, en New York se estrellaron dos aviones.
Dos aviones que no sólo derrumbaron dos edificios, se llevaron con ellos un sueño de paz. El mundo volvió a tensionarse y el terrorismo islámico se convirtió en el gran enemigo. En cualquier día, en cualquier lugar, podías ser víctima de ellos. Un avión secuestrado, una bomba en un tren o en un metro, un ataque químico, un ataque nuclear, cualquier cosa es posible y todos somos víctimas potenciales del nuevo mal.

¡Y joder! uno no puede vivir tranquilo, no le dejan. Siempre mirando al cielo, no fuera el caso que este nos cayera encima; siempre con la sensación de ahogo, de miedo; siempre pensando en lo malo que nos puede ocurrir.
Y cuando esta sensación se arrastra durante decenios, cuando todo ello te persigue durante la vida, uno no puede evitar desmontar la frase que la verdad nos hará libres, y pensar que en realidad la libertad se encuentra detrás de una cortina de miedos.
Que es el miedo el único límite de la libertad. Que sólo rasgando la cortina y venciendo los miedos, ya atávicos y recurrentes, conseguiremos vislumbrar esas pequeñas cosas que nos han de conducir a la libertad.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Primer Círculo del Infierno

D ante y Virgilio llegan al Vestíbulo del Infierno. Allí están las almas de aquellos que en vida no fueron capaces de reunir las suficientes virtudes para ir al Cielo. Junto a ellas están también las almas de los que no pecaron lo suficiente para merecerse el Infierno. Todos ellos tienen en común que no vivieron con, ni contra los demás. Simplemente vivieron para ellos mismos. Dejando el Vestíbulo tras ellos suben a la barca de Caronte y entran en el Limbo, entran en el Primer Círculo del Infierno. En él se encuentran las almas puras que no recibieron el agua del bautismo. Se encuentran aquellas personas que no pecaron en vida. Que fueron capaces de reunir méritos y alabanzas, pero que no recibieron las aguas salvadoras. Aquí se encuentran con Homero, Horacio, Ovidio, Lucano y el propio Virgilio. Entre otras muchas celebridades y personas honradas.

Escritores malditos (IV) Brasillach - Céline - la Rochelle

Robert Brasillach - Louis Ferdinand Céline - Pierre Drieu la Rochelle El 22 de setiembre de 1976 Jorge Luis Borges se entrevista con el dictador Augusto Pinochet. A la salida declara: "Pinochet es una persona excelente. Su cordialidad, su bondad (...) estoy muy satisfecho (...) Aquí, también en mi patria, se están salvando la libertad y el orden" Estas palabras de Borges tuvieron en su época una resonancia enorme en el terreno político y en el campo de la cultura. Prueba de ello son las reacciones de gente como: José Saramago: "Borges es el mejor escritor del siglo junto a Fernando Pessoa y Franz Kafka" Emir Rodríguez Monegal (crítico uruguayano): "A Neruda le perdonaron su abundante pasado estalinista; a Asturias, la servitud bajo los regímenes fuertes de Guatemala; a García Márquez, su servil fascinación por la dictadura de Fidel Castro. Borges en cambio, es imperdonable porque no juega al juego de la hipocresía y sólo quiere ser Borges...

El lobo estepario

Hermann Hesse (1877 - 1962)