
Allende - Pinochet
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Seguramente Radio Magallanes será acallada y el metal tranquilo de mi voz ya no llegará a ustedes. No importa. La seguirán oyendo. Siempre estaré junto a ustedes. Por lo menos mi recuerdo será el de un hombre digno que fue leal con la Patria.
El pueblo debe defenderse, pero no sacrificarse. El pueblo no debe dejarse arrasar ni acribillar, pero tampoco puede humillarse.
Trabajadores de mi Patria, tengo fe en Chile y su destino. Superarán otros hombres este momento gris y amargo en el que la traición pretende imponerse. Sigan ustedes sabiendo que, mucho más temprano que tarde, de nuevo se abrirán las grandes alamedas por donde pase el hombre libre, para construir una sociedad mejor.
¡Viva Chile! ¡Viva el pueblo! ¡Vivan los trabajadores!
Estas son mis últimas palabras y tengo la certeza de que mi sacrificio no será en vano, tengo la certeza de que, por lo menos, será una lección moral que castigará la felonía, la cobardía y la traición.
Si actualmente alguien recuerda a Bruto es, simplemente, por el hecho que asesinó a César. Este y no otro es el destino de los felones, ser recordados no por los actos realizados con posterioridad a la perfidia sino resultar petrificados, frente a la historia, en el mismo momento de su traición.
Este es el sino que le espera al viejo general. En los siglos venideros nadie hablará de él como de un gran estadista; no hablarán tampoco de él como de un gran general. Augusto Pinochet pasará a la historia como el asesino de Salvador Allende
Aquel que durante años creyese ser César será recordado sólo como Bruto, aquel que mató a César.
Seguramente Radio Magallanes será acallada y el metal tranquilo de mi voz ya no llegará a ustedes. No importa. La seguirán oyendo. Siempre estaré junto a ustedes. Por lo menos mi recuerdo será el de un hombre digno que fue leal con la Patria.
El pueblo debe defenderse, pero no sacrificarse. El pueblo no debe dejarse arrasar ni acribillar, pero tampoco puede humillarse.
Trabajadores de mi Patria, tengo fe en Chile y su destino. Superarán otros hombres este momento gris y amargo en el que la traición pretende imponerse. Sigan ustedes sabiendo que, mucho más temprano que tarde, de nuevo se abrirán las grandes alamedas por donde pase el hombre libre, para construir una sociedad mejor.
¡Viva Chile! ¡Viva el pueblo! ¡Vivan los trabajadores!
Estas son mis últimas palabras y tengo la certeza de que mi sacrificio no será en vano, tengo la certeza de que, por lo menos, será una lección moral que castigará la felonía, la cobardía y la traición.
Salvador Allende 11 de setiembre de 1973 a las 09:10 A.M.
Si actualmente alguien recuerda a Bruto es, simplemente, por el hecho que asesinó a César. Este y no otro es el destino de los felones, ser recordados no por los actos realizados con posterioridad a la perfidia sino resultar petrificados, frente a la historia, en el mismo momento de su traición.
Este es el sino que le espera al viejo general. En los siglos venideros nadie hablará de él como de un gran estadista; no hablarán tampoco de él como de un gran general. Augusto Pinochet pasará a la historia como el asesino de Salvador Allende
Aquel que durante años creyese ser César será recordado sólo como Bruto, aquel que mató a César.
Greetings, nice collection
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