Ir al contenido principal

Elemental, querido Watson




¿Quién es esta inocente chica que se asoma en esta entrada? ¿Quizás mi nueva vecina?

- Je, ya te gustaría.

¿Mi último ligue de fin de semana?

- Por tu bien, espero que no.

¿Una ansiosa lectora de este, mi pequeño espacio?

- Sí, como si sólo fuera este espacio lo único que tienes pequeño.

No, ciertamente ninguna de las respuestas anteriores es correcta. Y la más falsa de todas, evidentemente, la última de ellas.
Llevo unos días encuriosit —no se me ocurre como traducirlo al castellano, sin traicionarme por completo— por un hecho francamente enigmático.


Si este fuera un blog literario ahora os contaría una fantástica historia, real o no, sobre esta chica…

- Encuentro que la palabra sobre no es demasiado acertada, cariño.
- ¿No?
- No, cámbiala por acerca de, en referencia a, relativa a… Pero sobre, sobre no me gusta nada. Nada de nada.

Pues eso, que os contaría una fantástica historia relacionada con esta chica. Lamentablemente no va a ser así. ¿Os habéis fijado? Este no es un blog literario.


Si este, pongamos por caso, fuera un blog personal, un blog creado con la única y exclusiva función de mantener alimentado mi extraordinario ego, lo que os contaría ahora sería una aventura, falsa cual frase cervantina, con alto contenido erótico; teniendo esta aventura como protagonistas a la chica y a un servidor. Sería una entrada espléndida, de alto contenido sexual, de una explicitud aterradora, con todo lujo de jugosos y escabrosos detalles, y a la vez aleccionadora. ¡Ah, que magnífica entrada se ha perdido!

Lamentablemente el blog es lo que es y no hay más cera que la que arde. Nada se esconde tras la foto, excepto una pequeña curiosidad; o, quien sabe, una forma poco formal de perder el tiempo.


Los últimos días he notado un tráfico poco habitual. Al principio no le di importancia, son muchas las personas que llegan medio perdidas a estas páginas. Después se me fue despertando un cierto interés —ya se sabe que el hombre es un animal curioso por naturaleza; si no fuera por esta curiosidad innata estaríamos todavía pintando animales en el fondo de una oscura cueva—, hasta que hoy la curiosidad se me ha desatado y no he podido evitar empezar una intensa investigación.

- Vaya, vaya, llevo años viviendo con Sherlock Holmes y yo sin darme cuenta hasta hoy.

Pues eso, después de una frenética búsqueda he podido identificar a la chica de la fotografía. No ha sido fácil, no os voy a engañar. Muchas han sido las trabas que he tenido que vencer; innumerables los peligros y obstáculos que he debido evitar; muchos, alguien diría que demasiados, los cigarrillos que reposan en el fondo del cenicero. Cenicero que me ha acompañado, como fiel ayudante que es, hasta la completa resolución del caso.

- ¡Mi héroe!

¿A quién buscaban los navegantes que tecleaban, frenéticos, un nombre de tres letras y un apellido seráfico? ¿Cómo es posible que terminaran llegando a mi página, desde un remoto directorio bloguero y austral, siendo como es mi entrada, referenciada la última en su lista de enlaces relacionados con la chica desconocida?
Muy desesperados debían estar para consultar incluso el último enlace, y, por ello, el que menos relación podía tener con la chica. Muy desesperados o quizás muy ansiosos. Muy ansiosos de encontrar más y más referencias sobre Ann.

- ¡Uy, Ann! Que nombre tan sofisticado.

Y clicando en mi enlace aparecían, excitados, ante la entrada más perdida de mi blog. Aparecían, mira por donde, en la de los vídeos que he ido publicando aquí.
Y una vez allí buscaban con deseo una fotografía de Ann Angel. Y no, no la encontraban. No había tal fotografía. Por no haber, ni siquiera había un maldito enlace a otras páginas sobre Ann.
Desolación, tristeza, abatimiento y desconsuelo era lo único que sacaban los pobres en su infructuosa búsqueda pajaril.


Si Ann Angel no estaba allí, ¿que le podía ocurrir al directorio austral para mostrarles mi enlace? ¿Acaso estaba ofuscado, alucinaba el directorio? No, el error es mucho más pueril. Simplemente se confundía y buscando a una chica, encontraba a una mujer y a una canción. Buscando a Ann Angel encontraba a Lee Ann Womack y la canción de The Corrs.
Pobres, su Ann Angel, su sueño, se convertía ante sus ojos en una cantante country y en un homenaje a la madre de unas cantantes irlandesas.

Que queréis que os diga, incluso para un irónico como yo, pensar en el desconsuelo de estos pobres navegantes me ha llegado al corazón. En poco puedo ayudarles, la verdad. Pero dentro de lo poco que puedo hacer por ellos, y dado que me temo que el puñetero directorio los seguirá mandando hasta aquí; que encuentren al menos un pequeño consuelo. Que se puedan recrear con la turbadora belleza de Ann Angel. Y, aunque en mi búsqueda de su identidad he encontrado imágenes muchos más explícitas de la chica en cuestión —y cuando digo mucho más, se lo que me digo— me he decido por esta única y casi recatada fotografía.


Y ahora os dejo. Me esperan Ann y mi Stradivarius, y mi dosis habitual de cocaína —al 7%, eso sí—, que, ya se sabe, todo buen investigador termina cayendo en el lado oscuro; que no hay peor criminal que el policía reciclado; y que las bellezas rubias y turbadoras tienen en nosotros, los hombres inteligentes, un efecto devastador.

Comentarios

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

Primer Círculo del Infierno

D ante y Virgilio llegan al Vestíbulo del Infierno. Allí están las almas de aquellos que en vida no fueron capaces de reunir las suficientes virtudes para ir al Cielo. Junto a ellas están también las almas de los que no pecaron lo suficiente para merecerse el Infierno. Todos ellos tienen en común que no vivieron con, ni contra los demás. Simplemente vivieron para ellos mismos. Dejando el Vestíbulo tras ellos suben a la barca de Caronte y entran en el Limbo, entran en el Primer Círculo del Infierno. En él se encuentran las almas puras que no recibieron el agua del bautismo. Se encuentran aquellas personas que no pecaron en vida. Que fueron capaces de reunir méritos y alabanzas, pero que no recibieron las aguas salvadoras. Aquí se encuentran con Homero, Horacio, Ovidio, Lucano y el propio Virgilio. Entre otras muchas celebridades y personas honradas.

Escritores malditos (IV) Brasillach - Céline - la Rochelle

Robert Brasillach - Louis Ferdinand Céline - Pierre Drieu la Rochelle El 22 de setiembre de 1976 Jorge Luis Borges se entrevista con el dictador Augusto Pinochet. A la salida declara: "Pinochet es una persona excelente. Su cordialidad, su bondad (...) estoy muy satisfecho (...) Aquí, también en mi patria, se están salvando la libertad y el orden" Estas palabras de Borges tuvieron en su época una resonancia enorme en el terreno político y en el campo de la cultura. Prueba de ello son las reacciones de gente como: José Saramago: "Borges es el mejor escritor del siglo junto a Fernando Pessoa y Franz Kafka" Emir Rodríguez Monegal (crítico uruguayano): "A Neruda le perdonaron su abundante pasado estalinista; a Asturias, la servitud bajo los regímenes fuertes de Guatemala; a García Márquez, su servil fascinación por la dictadura de Fidel Castro. Borges en cambio, es imperdonable porque no juega al juego de la hipocresía y sólo quiere ser Borges...

El lobo estepario

Hermann Hesse (1877 - 1962)