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Cosas veredes, Sancho...


Don Quijote visto por Raúl Arias




..., que non creeredes. *



Hubo una época en que esta ciudad era conocida como La Poderosa, la del cetro. El apodo no era baladí; si alguna ciudad ha existido en la historia que ha atesorado poder, esta no ha sido otra que Uaset.
El lugar por donde hoy paseamos turistas despistados, de pantalón corto y zapatillas con calcetines blancos, era entonces ―vergüenza tendría que darnos― sólo pisada por los pies de religiosos y creyentes, ansiosos por servir a su dios.


Por estos lugares se paseaba también Amón, antes incluso de ser Amón-Ra, rey de los dioses. Pero sus paseos no podían ser observados, ni por los hombres ni por los otros dioses. Amón era el oculto, era el misterio absoluto transmutado en dios.
Amón no tuvo ni padre ni madre, surgió de la nada. Él fue el único, el creador, el arquitecto del Universo. Abrió sus brazos y los extendió sobre el vacío y en el espacio que estos abarcaban se elevaron los cielos. Se puso a caminar sobre la nada y con la medida de sus pasos se creó la tierra.






Sentado en el patio que cierran el noveno y décimo pilono tomo aliento para enfrentarme a la avenida de las esfinges, esta me debe conducir al recinto de los tres templos, a saber: de Amenofis III, de Ramses III y de Mut, con su lago sagrado.
Antes, pero, pasaré frente al Santuario de Amón. Con actitud de respeto, no fuera el caso que el dios se enojara. No fuera el caso que mis formas, tan desconsideradas ―o tan racionales, tan de nuestro tiempo; del tiempo en que creemos en todo, menos en lo evidente― le hicieran despertar de su sueño eterno.


Actualmente las ruinas del recinto ocupan aproximadamente un kilómetro cuadrado. Muy lejos pues de su época de máximo esplendor, cuando más de 80000 personas trabajaban en él.
Eso fue antes de que llegaran los griegos y decidieran cambiar el nombre de la ciudad más poderosa de Egipto. Decidieron que Uaset era demasiado complicado de aprender y la bautizaron como Tebas. Fue el primero de los muchos cambios que vivió la ciudad y sus múltiples templos.
Karnak dejó de ser el Cielo en la Tierra, el lugar elegido; y Amón, el oculto, decidió seguirse ocultando en otros lugares.






Estoy a mitad de camino. Los primeros días los pasamos en El Cairo y sus alrededores: Menfis, Saqqara, Meidum, Dahshur y Giza.
¡Qué os puedo decir de la Gran Pirámide! Es sencillamente impresionante. Y eso sin la necesidad de tenérsela que imaginar con su forma original. Cuando su actual estructura estaba cubierta por bloques de blanca caliza pulida que reflejaban en todas sus caras la luz del sol. Es por todo ello que en su momento se la consideró una de las Siete Maravillas del Mundo, de las cuales era esta también la más antigua. Actualmente también es la única que podemos visitar.
La Esfinge no desmerece, en absoluto. Gracias a la arena del desierto, que durante tantos años la tuvo cubierta, podemos todavía hoy admirar su belleza. Cierto que la pobre ha tenido que sufrir muchos achaques a lo largo de la historia; pero ahí está, soberbia. Contemplando a todos los humanos que a lo largo de los siglos se han extasiado ante su presencia.


Y con la mirada perdida en los ojos arenosos del faraón ―dicen las malas lenguas que este sería Kefrén― con cuerpo de león, partimos en avión para Luxor. Y aquí es donde estamos ahora, en Luxor.






A estas alturas del viaje, incluso un viajero tan poco avezado como yo en estos menesteres, puede empezar a hacerse una pequeña composición de lo que ha vivido.
Egipto, el verdadero, ha sido sin lugar a dudas el mayor imperio de la historia de la humanidad; pero ―sí, pero ¿qué sería de la vida sin los peros? ¿Quién, yo no, se puede permitir vivir sin objetar nada?― aquí el tiempo verbal es de gran importancia, no nos queda nada de ese Egipto.
Por mucho poder de abstracción que uno tenga, por mucha voluntad que se ponga en el intento, es imposible separar la cutrez de la realidad actual de todo lo maravilloso que durante siglos fueron estas tierras.


Hay ocasiones en la vida en que la imagen que uno se hace de los lugares nunca se debe confrontar con la realidad. La realidad, la jodida realidad, es mucho peor.
Tengo la sensación de estar en un parque temático. En una gran área de atracciones donde estas han sido substituidas por piedras desgastadas; y en donde a los trabajadores antes disfrazados de Mickey o Goofy los han camuflado ahora bajo túnicas de colores.


Los edificios son magníficos; la gente extremadamente amable; los paisajes, con sus amaneceres y puestas de sol, dignos de cualquier cámara fotográfica. Pero ―otra vez el jodido pero― ¿dónde encontrar aquí el espíritu de Horus Escorpión? ¿Cómo llegar a comprender la sociedad que le dio vida? ¿Cómo evitar asesinar, en defensa propia y en nombre de Seth, a ese turista que se sienta a la sombra de los Dromos para comerse su bocadillo, dejando allá abandonado el papel que lo envolvía? ¿Qué coño hacer con ese turista estúpido ―perdón por la redundancia, todos los turistas son estúpidos. Todos los turistas son sólo coleccionistas de postales de colores. Todos los turistas, ante la aparición de la gran Hatshepsut, correrían para hacerse una foto junto a ella; antes que postrarse a sus pies y rendirle pleitesía― que en el interior de una mastaba se apoya con sus manos sudadas sobre los murales de las paredes, mientras que quien le acompaña le hace una simpática fotografía con el flash encendido?


Sí, quizá sea la edad. Quizás los años me van convirtiendo en un ser cada vez más huraño, más arisco e insociable. Quizá soy cada vez más perepunyetes.
O quizás, quizás, es que la vida se nos escapa. Que siempre llegamos tarde. Y que yo he llegado tarde a Egipto, miles de años tarde.










*

Que magnífica quijotada habría sido, si Cervantes la hubiera usado en su Quijote. Jamás la utilizó, es falsa.
Aunque parezca nacida del siglo XVI español, es falsa. Haced, si no me creéis, la prueba y leeros el Quijote. Es tan falsa como falsa es también otra conocida continuación, a saber: …, que harán temblar las paredes.

También hay otra frase muy cervantina, muy quijotesca, muy falsa: ladran, Sancho, señal que cabalgamos. ¿Falsa? Falsa, falsa esta también.

Comentarios

  1. Been here and leaving kind regards from The Netherlands!

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  2. Anónimo5/1/07 10:09

    Hóla..precioso blogg, lo ubiqué bucando por google..bellos temas musicales..bye, bye

    dominique320@yahoo.it

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