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De vuelta




Si en alguna cosa me he mantenido constante a lo largo de mi vida, esta no ha sido otra que en el disfrute de mi proverbial inconstancia.

Inconstancia, bella palabra.


¿Bella? No parecen estar de acuerdo conmigo los diversos diccionarios de sinónimos ―esos interminables listados en forma de libros que parecen haber nacido sólo para complicarnos la existencia― que nos transmiten la sensación de que la bella palabra, antes bella, no es otra cosa que una maldita palabra ―o palabra maldita, vaya usted a saber―
Afirmando, sin rubor alguno, que son compañeras de ella otras de la guisa de: ligereza, inseguridad, liviandad, inconsecuencia, volubilidad, capricho e informalidad. Menuda retahíla de insultos. Sí, insultos. Así al menos es como lo percibo yo.

Sólo al final de la fatal relación podemos encontrar un cierto consuelo; un, podríamos decir, cierto alivio espiritual. Hermanada con la inconstancia tenemos la versatilidad. Aquellos que como yo somos inconstantes en la vida, tenemos también la virtud de ser versátiles.

¿Qué significado tiene la versatilidad, para que nos sirva de alivio? La versatilidad es, según el saber de unas pocas letras escogidas, la facilidad que tienen algunas personas para los cambios; cambios de genio, cambios de carácter…



Hace unos meses di por finalizado este blog. Con voluntad férrea decidí empezar otros espacios y cerrar este.
Y así ha sido durante un tiempo. Hasta que mi proverbial versatilidad ―me sigue gustando más inconstancia― me ha obligado a volver por estos lugares.

Los motivos de esta vuelta sólo los podrán comprender plenamente aquellos de vosotros que tengáis hijos. Y digo hijos en plural puesto que de entre dos hijos, uno listo y otro tonto, los buenos padres siempre quieren más al hijo tonto. Por mucho que se esfuerce el listo por ganarse el cariño de los padres, estos, siempre preferirán al tonto.
Y que queréis que os diga, amigos, El paraíso de los gansos es mi hijo tonto.

Comentarios

  1. Yéndome esta madrugada bastante decepcionada de bloguear sin hallar nada interesante, me encuentro con un paraíso de gansos. Me gustó eso de la inconstancia. Lo lícito de la cuadrícula del mundo la denosta. La rescato, con vos, en su costura diletante para todo aquellos que crean algo antagónico a esta desolada realidad. Saludos

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  2. Hola revueltas críticas

    Es un placer recibir en este paraíso a una visitante de nombre tan evocador.

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