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| ¿Sueñan las lagartijas con colas de colores? |
SUEÑO 1 (23-10-05)
......
Y cayó con el rostro en tierra, como si estuviera besando los pies de alguien. Y siguió en largo silencio; y enseguida se oyeron estas palabras del anciano, medio ahogadas entre sollozos.
- Quo Vadis, Domine?
Nazario no escuchó respuesta alguna; pero a los oídos de Pedro llegó una voz dulce y dolorida que dijo:
- Si tú abandonas a mi pueblo, volveré a Roma a ser por segunda vez crucificado.
El Apóstol yacía en el suelo, pegado el rostro a la tierra, inmóvil y mudo.Pareció al principio a Nazario que se había desmayado o estaba muerto, pero por fin se levantó, cogió con temblorosa mano su báculo y volvió sin decir palabra hacia las siete colinas de la ciudad.El muchacho al ver esto, repitió como un eco:
- Quo Vadis, Domine?
- A Roma –dijo el Apóstol en voz baja.
Y regresó
.......
Recuerdo la primera vez que oí este pasaje de la obra de Henryk Sienkiewicz. No, no fue leyendo el libro, fue durante una de las Semanas Santas de mi niñez; en que vi, por primera vez, la película interpretada por Robert Taylor y Deborah Kerr. ¡Qué bella estaba Deborah de Ligia! ¡Cómo me habría gustado ser Vinicio, para poderle rodear su cintura con mis brazos!
Yo soy de los que llora en el cine -ya sea llevado por la emoción frente a la película, o mientras salgo presuroso de la sala con las manos en la cabeza, renegando del séptimo arte y de la madre que lo parió; al séptimo arte y al desgraciado del director- Sí, no lo voy a negar, me gusta llorar en el cine, en el cine, en el sofá de casa, y en cualquier otro escenario o situación en que mi sensibilidad se imponga, sin excesiva dificultad, a mi masculinidad.
¡Y joder si lloré viendo esta escena, de hecho, todavía hoy lloro si la vuelvo a ver!
¿No entendéis el significado de este primer sueño? No os preocupéis; los sueños, sueños son.
SUEÑO 2 (24-10-05)
……
Hay un viejo dicho tejano: las mujeres son como serpientes de cascabel, lo último que muere es la cola.
Por un polvo, algunas mujeres son capaces de aguantar cualquier cosa durante toda su vida. Y según me han dicho, a Miss Langman le entusiasmaban los polvos hasta que la mató un infarto. Sin embargo, como dijo Kate McCloud: “Un buen revolcón equivale a una vuelta al mundo, y en más de un sentido.” Y Kate McCloud, como todos sabemos, sabía de lo que hablaba: Dios mío, si a Kate le salieran tantas pollas como le han metido, parecería un puerco espín.
Pero Miss Langman, que en paz descanse, había concluido su intervención con La historia de P.B. Jones, una película de Paranoide Films en colaboración con Producciones Príapo; porque P.B. ya había topado con el futuro. El futuro se llamaba Denham Foust, o Denny, como le llamaban sus amigos, entre ellos Christopher Isherwood y Gore Vidal, los cuales, después de morir Denny, le empalaron en sus propias obras como personaje principal. Vidal en su relato “Pages from an Abandoned Journal” e Isherwood en su novela Down There on a Visit.
Mucho antes de que emergiera en mi bahia, Denny me era ya una leyenda muy sabida, un mito titulado: El muchacho mejor mantenido del mundo.
……
“Se derramarán más lágrimas por plegarias atendidas que por las no atendidas”
Esta frase de Santa Teresa de Jesús dio inicio a uno de los libros más polémicos de Truman Capote ―y mirad que si alguna cosa fue Capote es polémico; de hecho, si no fuera por esta utilización que hago hoy de él, habría sido un firme candidato a una entrada de Escritores malditos― fue tan polémico que este es un libro inacabado, publicado póstumamente y que su elaboración le granjeó la enemistad de infinidad de personajes y personajillos de la época.
En sus páginas Capote deja en cueros a muchas de la “Patums” del momento ―si algún catalanoparlante de los que lee el blog se ve con ganas de proponer un término mejor en castellano, que lo diga aquí y ahora― así, con la mala leche propia de cualquier puta que se precie ―y si algo era Capote, este algo es puta; más puta que las gallinas― Capote nos muestra la parte más repelente, más oscura, más sarcástica y más divertida del sueño americano.
No ha sido este ni el primer ni el único libro que he leído de Capote, pero si que es, sin lugar a dudas, el más divertido y con el que me lo he pasado mejor. Ese pequeño corazón de bastardo mal nacido que tenía Capote, nos regala una obra genial. Una obra que después de leerla te deja con las ganas de nuevos capítulos ―sólo terminó tres― en los que gozar de las aventuras de su protagonista; un protagonista bisexual, amoral y, evidentemente gracias a todo ello, encantador.
¡Cómo me revienta la gente que no sabe decirte las cosas a la cara! ¡Cómo me revienta la gente estúpida! ¡Suerte que son pocos y cobardes!

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