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La nieve cubre las calles de Aquisgrán. Es el 9 de marzo de 1152 y el duque de Suabia, Federico III, se dirige con caminar majestuoso hacia la Capilla Palatina. Desde que en ella se coronó el emperador Otón I, en el año 936, este ha sido el lugar elegido por aquellos llamados a ser emperadores del Sacro Imperio para reclamar su lugar en la historia.
La gente se agolpa en las calles cercanas y saludan a quien será su nuevo emperador. Con la mirada perdida recuerda la época de la Segunda Cruzada, cuando acompañó a su tío, el emperador Conrado III, a luchar contra los infieles. Recuerda la rebelión de Welf VI, el cual, aliándose con Roger II de Sicilia, intentó arrebatar la corona a Conrado.
Son muchas las cuentas pendientes que tiene Federico ante si el día de su coronación, ante si y ante la historia. Y no será por él que estas cuentas quedaran pendientes. Hoy es día de juramentos, de juramentos ante Dios y de juramentos ante sus antepasados, ante el gran Carlomagno. Ungido y coronado, Federico I Barbarroja, se promete a restaurar su autoridad real, unir Alemania y dar de nuevo vida al Imperio Romano.
Federico I sale a la calle para ser vitoreado por sus súbditos, los cuales sin temor al clima invernal saludan a su nuevo emperador. Es ante esta gente entregada que decide que Aquisgrán será la caput regni Theutonici.
~ ¡Oye, oye! Lo que cuentas es muy interesante, pero piensa que estamos en Italia no en Alemania. ¿Te encuentras bien, cariño?
- No sé que decirte. Ya sabes que la lluvia me vuelve melancólico.
~ Sí, pero una cosa es estar melancólico y otra perderse por los recovecos de la historia.
- No mujer, no te preocupes. Aunque pueda parecer que desvarío un poco, lo que estoy contando tiene mucha relación con la Toscana.
~ ¿Tú crees?
- Sí mujer, no te preocupes.
~ Bueno, pues ya me contarás que relación tiene Federico I con Florencia.
- Se suele decir que todos los caminos llevan a Roma, pero lo que no es tan conocido es que todos estos pasan antes por Florencia.
Dos dinastías luchaban por el trono alemán. Por un lado los Hohenstauffen con Federico I a la cabeza y por otro los Welf, de Baviera. A los primeros les llamaron Gibelinos y a los segundos Güelfos. Federico I quería reunificar Italia y devolverla a la gloria de la época del Imperio Romano. Frente a esta voluntad estaba la Santa Sede con intereses económicos y políticos muy importantes en juego.
Por aquel entonces, Italia, estaba fraccionada en ciudades-estado. Ciudades enfrentadas contra las ciudades vecinas y todas ellas con voluntad de mostrar y demostrar su supremacía frente a las otras. Esto hizo que se dividieran en dos facciones. Por un lado las gibelinas como Pavía, Módena, Siena y Pisa partidarias del emperador; y por otro las güelfas como Génova o Florencia al lado del Papa.
Y es precisamente en Florencia donde la lucha interior entre los dos bandos fue más intensa. Así tenemos que los burgueses se declararon güelfos, mientras que la aristocracia se declaró gibelina. Esta partición de la ciudad provocó auténticos baños de sangre, hasta que la facción güelfa consiguió imponerse.
En el año 1260, en la batalla de Montaperti, los gibelinos de Siena consiguieron derrotar a los güelfos de Florencia. Con ello llegó la decadencia de la segunda y el resurgir como potencia toscana de su gran rival, Siena. En la batalla de Tagliacozzo, las tornas cambiaron y ganó el bando güelfo, Florencia resurgió como potencia y Pisa y Siena decayeron.
Y así fue pasando el tiempo en Italia, con enfrentamientos entre bandos y ciudades. Según quien era el vencedor había una ciudad predominante. Quizá es por todo ello que Italia fue el último gran país europeo que se convirtió en nación.
En la propia Florencia, ahora bajo poder güelfo, los enfrentamientos derivaron en la división de estos en blancos y negros. Al ser los segundos los vencedores, los primeros tuvieron que huir de la ciudad y terminar uniéndose a los gibelinos. Y víctima de esta conflictividad fue la vida y obra de un güelfo blanco, de Dante Alighieri. El cual veía en el poder del Imperio la única oportunidad de unificar Italia.
~ Con tanto gibelino, güelfo negro y güelfo blanco parece que estés contado la historia de El Señor de los Anillos.
- ¡Ja, ja, ja!, la verdad es que tienes razón.
~ Venga no te enrolles y habla del viaje.
Al llegar, el pasado martes a media mañana, nos fuimos al Hotel Westin Excelsior, se encuentra en la Piazza Ognissanti, y sólo con entrar en el vestíbulo supimos que habíamos acertado con la decisión. Está totalmente restaurado y es quizá el más prestigioso de la ciudad. El vestíbulo es enorme, y con sus suelos de mármol, sus columnas y sus frescos de los techos uno se queda embobado.
Las habitaciones son fantásticas y sus paredes están decoradas al estilo del stutto veneciano. Es decir, pintados con un tipo de cera que refleja brillos en diferentes tonos, increíble. Y como no puede ser de otra forma, en la época actual, en cada habitación tenemos Internet de alta velocidad; para ponerme al día, para poder responder los correos atrasados y para mandaros esta entrada. ¿No habéis notado a que velocidad os aparece en vuestras pantallas? soy yo, surfeando por el río Arno.
A destacar, es de bien nacido ser agradecido, el trabajo que en los fogones de Il Cestello hace Giuseppe Dalla Rosa, su chef. Que aunque estemos en Italia no sólo de pasta vive el hombre. Y para las noches excelsas tenemos el Bar Donatello, con su pianista.
Florencia es espectacular. En la mayoría de ciudades el arte se encierra en los museos, tienes que acceder a ellos para apreciar la belleza de sus obras. En Florencia esto no es necesario. Desde el primer momento que llegas a la ciudad tienes la sensación de que toda ella es un museo. Tienes la impresión de que entras a formar parte de un cuadro, de un grupo de estatuas o de un edificio. Y con esta idea partimos la tarde del martes a patearnos sus calles.
¿Qué debemos visitar de Florencia? ¿De cuanto tiempo disponemos? Responded primero a la segunda pregunta. Y una vez respondida empecemos a hacernos un pequeño plan de visitas obligadas.
En primer lugar está la Galleria degli Uffizi. Creada gracias a Cosimo I de Medici en ella podemos apreciar las obras de genios como Giotto, Simone Martini, Piero della Francesca, Filippo Lippi, Botticelli, Mantegna, Correggio, Leonardo, Raffaello, Michelangelo o Caravaggio. El Renacimiento en estado puro.
Muchas son las obras que podéis visitar en la Galleria, pero permitidme que os recomiende el Nacimiento de Venus de Sandro Botticelli. Es la imagen más completa de lo que significó el Renacimiento, el renacimiento florentino.
Así tenemos como la imagen central de Venus está flanqueada a la izquierda por el dios Céfiro, viento del oeste, el cual lleva en brazos a su amada Cloris −ninfa raptada por él del jardín de las Hespérides y convertida en la diosa Flora, diosa de las flores, al desposarla−.
Al lado derecho de Venus tenemos a una de las cuatro ninfas Hora −uno de los cuatro espíritus que representan las estaciones− en concreto la Primavera, estación del renacer.
Venus, diosa de la belleza, es el nombre que los romanos dieron a la griega Afrodita. Si miramos el rostro que le dio Botticelli apreciaremos, en su mirada perdida, su expresión distante y ensimismada que nos transmite una huida del mundo que la rodea.
Vamos ahora por la segunda visita, la Galleria dell'Accademia. En ella encontramos al David de Miguel Ángel. ¿Hay más cosas en la Galleria? Las hay, pero el David las eclipsa. Su marmórea altura de casi 4.5 metros mengua a todo lo que pongamos a su lado.
Bebiendo de las fuentes griegas y romanas, Miguel Ángel consigue la perfección del cuerpo. Del cuerpo en tensión, esperando la llegada de Goliat. La tensión que muestra el Renacimiento frente al futuro, esa actitud atrevida y valiente con la que estos creadores se enfrentaron contra todas las limitaciones que su tiempo les imponía, que no eran pocas.
Si después de todo esto aún tenemos ganas de visitar museos, podemos ir a la Galleria Palatina, al Museo del Bargello, o a la Cappelle Medicee.
Ahora nos alejaremos un poco de Florencia y visitaremos la ciudad de Vinci. Aquí nació el gran Leonardo y aquí está el Museo Leonardiano, en Il Castello dei Conti Guidi. ¿Qué sería de la humanidad si no hubiera existido Leonardo da Vinci? Pues sin Leonardo el Renacimiento no habría existido. Es, sin lugar a dudas, la imagen del hombre total. Sin él, el ser humano todavía estaría viviendo en la edad media.
Su obra cumbre es la Mona Lisa −la Madonna Lisa di Antonio Maria Gherardini− retrato de la mujer del adinerado florentino Francesco del Giocondo, de ahí su otro nombre con el que es conocido el cuadro, La Gioconda. ¿Qué hace de este diminuto cuadro, 77 por 53 cm., pintado al stumatto uno de los iconos de nuestra cultura? Este es uno de los misterios de esta enigmática obra, pero no el único. En vida Leonardo jamás se separó de este cuadro, siempre se lo llevó consigo y nunca lo entregó a quien se lo había encargado. Una vez muerto Leonardo el cuadro pasó a manos del rey de Francia Luis XII, muerto el rey el cuadro va a parar a Fontainbleu, después a París y termina en el Palacio de Versalles. Con el triunfo de la Revolución este es llevado al Louvre de donde lo sacó Napoleón para tenerlo en su recámara personal. Con la caída del emperador, el cuadro vuelve al Louvre.
~ Pues si que ha tenido una vida agitada la pobre.
- Y todavía no sabes lo mejor de la historia.
~ ¿Qué me falta saber?
- Que la Mona Lisa del Louvre puede ser falsa.
~ ¿Falsa?
- Sí, falsa.
~ ¡Explícate hombre!
- El 20 de agosto de 1911 La Gioconda fue robada por un antiguo trabajador del Louvre, compinchado con un estafador argentino llamado Eduardo Valfiemo. Este contactó con 6 coleccionistas de arte y les ofreció la obra a cada uno por 300.000 dólares de entonces.
~ Si que era un estafador si.
- Y de los buenos, pues cerró el trato con cada uno de ellos. Les dio copias falsas y se quedó con el dinero, y con el original. Al cabo de dos años y medio, la supuesta obra original apareció en Italia.
~ Así pues, la historia acabó bien, ¿no?
- Pues no sabría que decirte, aun hoy hay quien duda que la obra expuesta en el Louvre sea la original que pinto Leonardo y no otra de las copias que hizo Valfiemo.
~ ¿Qué crees?
- Quiero creer que la obra del Louvre es falsa y la original está en la recámara de algún apasionado de Leonardo. Que en las noches de luna llena se sienta frente a ella y le devuelve a La Gioconda su misteriosa sonrisa, mientras saborea una copa de brandy y escucha La Traviatta.
Y de vuelta a Florencia debemos visitar la casa de Dante. ¿Motivos para visitar esta casa? Quien me sigue en el blog no creo que necesite que le responda a esta pregunta. Quien llegue hoy por casualidad al blog, que lo visite un poco y descubrirá el motivo por el cual se tiene que visitar la casa de Dante.
Aprovechando que estamos de nuevo en Florencia debemos visitar su catedral, Santa Maria del Fiore, también conocida como Duomo. Su cúpula supera en tamaño y altura a cualquier otra de Italia, ya os decía antes que la rivalidad entre ciudades es sintomática de Italia. Filippo Brunelleschi, su constructor, consigue el tránsito perfecto entre el gótico y el nuevo espíritu que se apodera de la cultura y el arte, el Renacimiento.
Y puesto que todavía nos queda tiempo vayamos a rendir culto a la familia que hizo posible que Florencia fuera la cuna del humanismo. Rindamos culto a los Medici. Visitemos el Palazzo Vecchio.
Y si todavía os sobra tiempo pasead por las calles de Florencia, visitad sus plazas, descubrid las estatuas que adornan cada rincón de la ciudad y hacedlo antes que a otros locos se les ocurra romper alguna de ellas −la última víctima de la locura humana ha sido la mano del Neptuno de Bartolomeo Ammannati que se encuentra en la Piazza della Signoria−, disfrutad de la ciudad y de sus bellezas.
~ Menudo repaso has hecho.
- Sí, creo que he contado lo más remarcable. Me he dejado muchos lugares, pero para eso están las guías turísticas.
~ Y la iniciativa de cada uno.
- Cierto, la iniciativa y las ganas de conocer cosas nuevas, de descubrir lo desconocido.
El jueves estuvimos en Pisa. Pisa ha sido históricamente una de las grandes rivales de Florencia por el control de la Toscana.
En demasiadas ocasiones nos perdemos en lo evidente, no somos capaces de aislarnos del ambiente y llegar al fondo de las cosas. Esto es siempre lo que pienso cuando estoy en Pisa y veo las largas colas que se forman frente a la Torre Inclinada, y la poca atención que se le presta a la Catedral.
Hacedme caso y después de visitar, es inevitable, la torre −que el único encanto que tiene es el error de su constructor al hacer una base insuficiente en relación a su altura− id a ver la Catedral, es fantástica. Sus bandas horizontales de mármol bicolor, sus columnas de granito de origen romano, su baptisterio, obra de Diotisalvi, y su nave central con el techo de madera, hacen de ella una de las catedrales más bellas que he visitado.
Y una vez visitada la Piazza del Duomo, que es donde se encuentra la catedral y su famoso Campanile −esto es lo que es la torre inclinada, un campanario− debemos ir a visitar otros sitios del lugar donde nació Galileo Galilei.
~ E pur si muove.
- ¿Sabes que sólo hace 13 años que el Vaticano ha reconocido, de forma oficial, su error con Galileo? ¡Trece años!
~ ¿Inventó el telescopio, no?
- La verdad es que no, el telescopio lo inventó un fabricante de lentes holandés en 1608. Pero si que fue Galileo el primero que lo mostró en público un año después.
~ ¿Es cierto que utilizó la torre inclinada de Pisa para sus experimentos de caída libre?
- Tampoco. Esto es una leyenda, como la manzana de Newton. Pero para eso tienen los italianos la famosa frase se non è vero è ben trovato.
~ ¿Alguna leyenda más sobre Galileo que quieras destrozar?
- ¡Mujer, como eres! Galileo no necesita de falsas leyendas para pasar a la historia. Revolucionó la física, la astronomía y la forma de ver la ciencia. Descubrió, con un telescopio equivalente a unos prismáticos actuales, los primeros valles y montañas de la Luna; las fases de Venus y los cuatro satélites más grandes de Júpiter: Europa, Ío, Calisto y Ganimedes.
~ ¿Por qué les puso esos nombres?
- Estamos en pleno Renacimiento y por aquel entonces toda la cultura había vuelto la vista hacia la grecia y la roma clásicas. Así que escogió para ellos el nombre de los amantes del dios romano Júpiter, Zeus para los griegos.
~ Interesante.
- Galileo también descubrió la caída libre de objetos y el movimiento de los proyectiles.
~ ¿Cuándo entró en conflicto con la iglesia?
- Toda la ciencia estaba basada en Aristóteles. Esto en el campo de la astronomía significaba que todos los cuerpos celestes giraban alrededor de la Tierra, que estaba inmóvil en el centro. Galileo se inclinó por la teoría de Copérnico que indicaba lo contrario. Gracias al telescopio empezó a hacer observaciones que fueron dando la razón a Copérnico y negándosela a Aristóteles y Tolomeo.
~ ¿En que afectaba esto a la iglesia?
- El año 1614 Galileo fue denunciado por un sacerdote de Florencia por blasfemo. Galileo respondió que se tenía que separar la ciencia de la Biblia, que en temas científicos la iglesia no tenía que opinar y que los pasajes bíblicos se tenían que adaptar a los nuevos descubrimientos científicos.
~ ¡Vaya! Supongo que todos se le tiraron encima.
- Efectivamente, y no sólo la iglesia. Galileo había ido a la universidad, pero la abandonó sin terminar ninguna carrera. Esto hizo que los propios científicos de su época no le tuvieran mucho aprecio. El año 1616 sus libros fueron prohibidos y se le condenó al silencio. El año 1633 lo rompió y publicó Diálogo sobre las mareas, la Inquisición lo condenó, por hereje, a prisión perpetua y le obligó a negar sus teorías. Sus libros fueron quemados y su abjuración escrita se leyó en todas las universidades de la época.
~ ¡Y sin embargo se mueve!
- Psssi
~ ¡No me jodas! ¿Tampoco dijo eso?
- Se non è vero è ben trovato.
Paseando por Pisa te encuentras con museos como el Museo delle Sinopie, el Museo dell’Opera del Duomo o el Museo Nazionale di San Matteo. Esto sin hablar de los edificios religiosos y civiles que ponen de manifiesto el poder que durante muchos años acaparó Pisa.
Y cuando os entren las ganas de comer, podéis hacer como nosotros y alejaros, como quien huye de los apestados, de los restaurantes que asedian los lugares turísticos, e ir al Ristorante Il Vello Dado, de la Via Lungarno Pacinotti, 21. Aquí podréis degustar las especialidades típicas pisanas como el Baccalà con i porri; el Stoccafisso; o su famoso postre Torta coi bischeri. Y para acompañar, vinos como el más famoso de la Toscana, el Chianti; o un Reserva Brunillo di Montalcino; un San Angelo blanco; o un Tavernelle Cabernet Sauvignon.
Y en eso que llegamos al viernes y nos fuimos para Siena.
~ Por dos días no podremos ver Il Palio.
- Pues no, también es mala suerte. No veremos ni el primero ni el segundo.
~ Bueno el primero es lógico se celebra el 2 de julio, pero el segundo empieza el 14 de agosto.
- Cuando estaremos ya en casa.
~ ¿Lo has visto alguna vez?
- La verdad es que no.
~ Tendremos que volver otro año.
Pues la verdad es que la fiesta de Il Palio vale la pena verla, según cuentan. Pero lo que no puede ser no puede ser. Así pues, nos hemos de conformar con visitar esta bella ciudad amurallada que se prepara, se nota en el ambiente, para su fiesta más importante. Vamos que estaremos en Siena como quien va y se marcha de Pamplona dos días antes que empiecen los Sanfermines.
Dejando de lado Il Palio en Siena tenemos también muchas cosas a descubrir. Para empezar una visita al Palazzo Pubblico e Museo Civico di Siena, seguir con el Complesso Museale Santa Maria della Scala, y el Palazzo delle Papesse. Seguidamente visitaremos su catedral o Duomo, para mi gusto la menos agraciada de las tres −ordenadas serían Florencia, Pisa y Siena−, pero sabido es que para gustos hay colores.
Y una vez visto todo y comido, un nuevo lamento por no estar presentes en la celebración de Il Palio y para Florencia.
De nuevo en Florencia. Es sábado y estamos preparando ya las maletas para volver a casa. Repasamos los pueblos toscanos que, sin tanto renombre turístico, son dignos de una visita. Así, camino de Pisa parad en Massa, Pescia y Lucca. Camino de Siena visitad San Miniato, Caselfiorentino, Certaldo, San Gimignano, Monteriggioni, Volterra y Arezzo. Para el final os dejo la isla de Elba, lugar donde estuvo desterrado por primera vez Napoleón.
- Y con ello terminamos el relato de nuestra estancia en tierras italianas. ¿Te ha gustado la Toscana?
~ Mucho, pero nos han faltado días para poderla visitar mejor.
- Bueno, tendremos que volver otra vez, ¿no?
~ El año que viene quizá.
- Quien sabe.
~ ¿Por dónde volveremos a casa?
- Espera que lo miro.
~ …
- …
~ ¿Y?

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