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Desperta ferro! *


Manresa - Montpellier



……
I looked out of nowhere
There was nobody at all
To get me help
To get through to you
I'm here making night calls
……



Siempre me ha gustado Joe Cocker, su voz rasgada y profunda me ha permitido, en múltiples ocasiones, no quedar excesivamente mal en los karaokes.
Esta canción que está sonando ahora, no se si lo sabréis, se llama Night Calls y pertenece a un trabajo que publicó en el año 1991.

Estamos a punto de cruzar la frontera y entrar en Francia. Digo entrar en Francia porque este es un viaje en el espacio. Si fuera un viaje en el tiempo podría decir, sin miedo a equivocarme, que continuamos en la Corona de Aragón.



~ Mira que llegas a ser retórico.
- ¿Por qué me dices esto, cariño?
~ Pues porqué después de llenar más de 10 líneas de texto, todavía no has dicho nada. La verdad, es que no se como te aguantan y te siguen leyendo.
- ¡Pues si no lo sabes tú!
~ Es que yo no tengo más remedio que aguantarte… cariño. A estas alturas de la vida he invertido en ti demasiado tiempo y paciencia.
- Quizá tendrías que contarles tú donde estamos. De hecho, yo voy conduciendo y no me puedo distraer.
~ ¿Es un reto? ¿Crees que no soy capaz de contarlo?
- Soy todo oídos.
~ Pues es muy sencillo. Hoy sábado a las 08:00 horas hemos salido de Manresa. Después de 2 horas de viaje por la autopista A7 hemos llegado a la frontera y ahora estamos entrando en Francia, cerca de Perpignan. Nos quedan menos de dos horas de viaje para llegar a Montpellier. ¿Bien, no?
- Mujer, concisa.



……
I tried too hard to reach you
But you must be moving fast
All my hopes about the future
Will just live on, into the past
You know that it ain’t easy
And the twilight starts to fade
Sittin here
In the chill of the morning
Thinking of the plans we made
……



Estamos cerca de Perpignan. Estamos en lo que actualmente se conoce como la región del Languedoc-Rousillon. Esta región de Francia fue en un tiempo lejano parte de la Corona Catalano-Aragonesa. Aquí se rendía pleitesía al Conde de Barcelona. Se hablaba catalán y se regían por las normas que la Corona dictaba. Por aquel entonces se llamaba Roselló.

Por estas tierras se pasearon también los cátaros, conocidos como hombres puros. Eran herejes, según la terminología de la iglesia oficial, que creían en la existencia separada de dos dioses; uno del bien y otro del mal.
Perseguidos por toda Europa, llegaron al Languedoc donde se establecieron y pasaron a llamarse albigenses. Según ellos la iglesia oficial cristiana se había convertido en corrupta y debía ser derrocada; la creían representante de Satán, del Dios del mal.
Entre 1209 y 1229 el Papa Inocencio III lanzó la Cruzada Albigense, hasta conseguir su exterminio.

Sentado a los mandos de mi moderno corcel azabache, me siento como el gran Rey Pere I de Catalunya. Yo pero, procuraré adentrarme en el territorio enemigo evitando el pueblo de Muret.
De hecho, creo notar la presencia en el aire de Simó de Montfort. ¿No sabéis quien era este noble francés? Fue, entre otras cosas, el que encabezó la Cruzada Albigense que terminaría, unos años después de su muerte, con el último reducto de los cátaros, el castillo de Montsegur. Monte seguro, ironías del destino.


Bajo la ventanilla del coche, para que salga el humo de mi cigarrillo, y noto en el aire el olor a carne quemada del Prat dels Cremats.*1
Subo rápidamente el cristal y de forma inconsciente acelero el coche en dirección a Montpellier. Estamos en la tierra de las herejías, en la tierra de las traiciones, en la tierra en que murió Pere I, uno de los reyes más grandes de la Corona de Aragón.
Dejamos atrás el pueblo de Muret; dejamos atrás las ruinas del Castillo de Montsegur y su Prat dels Cremats; nos acercamos al centro del Languedoc-Rousillon.



……
Oh, night calls
Making night calls
Let it ring
The night calls
Oh, night calls
Give up those night calls
……



Son las 11:50 horas. Estamos en Montpellier. Esta ciudad es el centro administrativo y cultural de la región. Lo primero que hacemos es ir a buscar un hotel. El trabajo no es baladí, nos queremos quedar dos días visitando Montpellier y alrededores, en especial Carcassonne, Aigües-Mortes, Nîmes y Avignon.


~ Vayamos al Hotel Sofitel Montpellier Antigone, es céntrico y las guías de viaje lo ponen bastante bien.
- Bueno.
~ Cogemos habitación hasta el lunes y luego nos vamos a comer.
- Me parece un plan perfecto.


Después de pasear un rato por Montpellier, nos vamos a comer a Le Mas des Brousses, de la Rue du Mas-des-Brousses, 540.
Os lo recomiendo fervientemente. Queda al lado de la A9 entre la ciudad y el aeropuerto. Está apartado, pero vale la pena buscarlo.

Sólo ver la entrada me hace poner la mano en la cartera y comprobar si en el Sofitel me han devuelto la Visa. Pasados unos segundos de frío sudor me cerciono que la tarjeta estar está, no se en que condiciones, pero está.


- Nena, ens cascaran una clavada que quedarem tiesos.*2
~ ¿Quieres decir?
- Ojalá me equivoque.


Nos sale a recibir su chef, Stéphane Abbé. Su sonrisa, muy educada y profesional, escanea automáticamente nuestros posibles. Parece que no queda del todo defraudado y nos saluda atentamente.


- Madame, Monsieur. ¿Me acompañan, por favor?
- Merci.
~ Tienes un acento francés maravilloso.
- No fotem!*3
~ No me extraña que tenga estrellas Michelín, el restaurante es precioso.
- M’estic quedant sense gana!*4


El servicio es perfecto. El entorno inmejorable. La comida excepcional.
Ella de entrante escoge una ensalada con un toque de tomillo y queso de Pelardon asado con miel; yo prefiero un hígado de pato con Muscat de Frontignan. De segundo ella pide un escalope de atún fresco con verduras y yo, del todo desatado, me lanzo por un cordero de Aveyronnais con especias. De postre ella pide fruta; yo sorbete de limón, para desengrasar. Para beber, teniendo en cuenta que estamos en el Languedoc, pedimos primero un corbières rosado, de sabor vivo y agradable; seguimos con uno de tinto de sabor intenso, con notas de pimienta y especias. Y finalmente, lo rematamos con un fitou, potente, con fragancias de piedra de fuego, de laurel y de clavo.

Mientras comemos no puedo evitar mirarla. Aún ahora, después de tantos años juntos, no se lo que ha visto en mí. Yo si se lo que vi en ella. Es preciosa. Si preciosa, y no sólo físicamente, que también. Es preciosa como persona.
Yo soy, digamos, difícil. Difícil de tratar. Una persona con la que no es fácil convivir. Sí, ya se que los que me conocéis no os lo creeréis. Pero hacedme caso, la imagen que tenéis de mí no se corresponde con la realidad. Realmente no soy tan maravilloso como parezco.
Ella me ha sabido llevar desde un principio. Ha aprendido a comprenderme, creo que incluso a quererme. Intuye antes que yo mismo esos momentos de decaimiento, esos momentos en los que estar a mi lado es la experiencia más parecida a la tortura sufrida por los mártires herejes. A mí, con mirarla y ver su sonrisa me pasan todos los males. ¿Es esto amor?


~ ¿En que piensas?
- En nada.
~ ¿En nada? En algo tienes que pensar.
- No… pienso en el viaje. En lo que haremos después de comer.
~ ¡Vaya!
- Hoy podríamos pasear por Montpellier y dejar para mañana Carcassonne.
~ Me parece bien.
- ……
- ……
~ El vino está buenísimo.
- ¡Te quiero!
~ Yo también.
- No, en serio. Te quiero, te quiero mucho.
~ Lo sé.


Pues hemos comido bien, pero la clavada, la clavada no nos la ha quitado nadie. Como el resto de viaje continúe igual, o este terminará antes o al volver a casa estaremos una buena temporada a régimen. A régimen absoluto, sin concesiones.
Dios, aún recuerdo la despedida que nos ha dedicado Stéphane. Tornin quan vulguin*5, nos ha dicho. ¡En catalán! ¿Cuándo queramos?, volveremos cuando podamos.


El resto de la tarde hemos estado paseando por Montpellier. Por su barrio antiguo, llamado Ecusson, con sus casas señoriales de los siglos XVII y XVIII. Sus edificios singulares como la Capilla de los Penitentes Blancos, la Place de la Comédie.
Hemos ido a su jardín botánico, el más antiguo de Francia. Es una de las curiosidades que tienen los franceses. Crean el primer jardín botánico en Montpellier, Monte pelado en castellano.
El Museo Fabre y el Museo Atger, con sus cuadros que van del siglo XVI hasta la actualidad. Y su colección de cerámicas.
Su catedral de Saint-Pierre creada en 1364 y que tanto nos podría contar sobre las guerras de religión en Francia.
Para mañana quedará la visita obligada a la Chateau de Flaugergues y sus degustaciones de vino, hoy sólo la hemos podido ver desde fuera. Terminamos la tarde paseando por el famoso paseo de Montpellier con vistas al Mediterráneo.



De vuelta al hotel una cena rápida y a dormir. ¿Dormir? No, hoy voy a dormir poco. Y a ella, a ella tampoco no la voy a dejar dormir.








* Grito de guerra lanzado por los Almogavers antes de entrar en combate. Literalmente significa despierta hierro, y hace referencia a dar vida a sus armas y prepararlas para la lucha.
Los Almogavers eran el brazo armado de la Corona de Aragón. A las órdenes de Roger de Flor se expandieron por todo el Mediterráneo hasta llegar a Atenas, donde fundaron Neopàtria.

*1 Prado de los Quemados. En relación al trabajo de la Inquisición contra los albigenses de Montsegur.
*2 ¡Nos van a meter un palo que quedaremos arreglados!
*3 ¡No hagamos el tonto!
*4 ¡Me están pasando las ganas de comer!
*5 Vuelvan cuando quieran

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