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Escritores malditos (II) William Faulkner

William Faulkner por Carl Van Vechten
(Diciembre 1954)


"Díganle que, a mi edad, uno es demasiado viejo
para viajar tan lejos sólo para cenar con extraños"
 


Respuesta al ser invitado por John F. Kennedy a cenar en la Casa Blanca




En la literatura norteamericana del pasado siglo XX existe un período al cual la escritora Gertrude Stein bautizó como “generación perdida”. A ella pertenecieron Sherwood Anderson, Ezra Pound, F. Scott Fitzgerald, Ernest Hemingway y John Dos Passos.
A todos ellos les unió, a parte de la propia Gertrude, el tiempo de entreguerras y su paso por Europa y más concretamente por París.

Contemporáneo de todos ellos, con puntos y vivencias comunes, surgió un escritor. Un escritor más cercano al modernismo europeo que a sus compañeros generacionales. Un escritor que sí se unió al resto de sus compañeros en el culto a la bebida, siendo esta húmeda degeneración el motivo por el cual con el paso del tiempo fueran conocidos todos ellos no ya como la “generación perdida” sino como la “generación mojada”. Un escritor que sólo escribió sobre lo que realmente valía la pena escribir: el honor, el amor, el odio y el sacrificio.





“Aquellas personas que no entiendan mis novelas,
después de leerlas dos o tres veces,
que las lean una cuarta vez”
 


William Faulkner



William Faulkner no es un escritor fácil. Para introducir al lector en el ambiente descrito por el libro no duda en utilizar frases enrevesadas, las cuales se alargan de forma compleja durante páginas enteras. Juega con los tiempos y los espacios; los diferentes relatos que se unen, o no, en un momento preciso; y con la aparición de diversos narradores que llegan a suspender el relato para adentrarse en interminables monólogos interiores.

Son muchos los escritores iberoamericanos que beben de Faulkner: desde Gabriel García Márquez hasta Mario Vargas Llosa pasando por Camilo José Cela, o de forma aún más clara Juan Benet y su Región.

¿Quién era Faulkner y qué motivó su enorme influencia en la mayoría de escritores posteriores a él?



“El lugar que proporciona el ambiente ideal
para el trabajo de un escritor es un burdel”

 

William Faulkner



William Cuthbert Faulkner (1897-1962) nació en el seno de una familia sureña acomodada. Su bisabuelo el Coronel William Clark Falkner, la “u” se la añadió el escritor años después, fue el primer personaje famoso de la familia. El Coronel creó, financió y mando el 2º de Infantería del Mississippi, escribió libros y finalmente se convirtió en pionero del ferrocarril.

Después de finalizar los estudios primarios, Faulkner, sólo consiguió aguantar dos años en la escuela secundaria. Así que su familia lo envió a trabajar al banco de su abuelo, donde este lo confundía con el conserje.
En abril de 1918 se casa su antigua novia Estelle Oldham. Faulkner, abatido, se alista en la Real Fuerza Aérea Canadiense. Su idea era ir a Francia y volver lleno de medallas y gloria. Se termina la guerra y sus sueños de gloria militar de desvanecen.
Su padre es gerente de la Universidad de Mississippi (Oxford) y allá se matricula Faulkner. Se dedica a componer poesías y pavonearse de su pasado como piloto. Vive en casa de su padre y se mantiene a base de realizar trabajos de carpintería y pintura.

El año 1920 se marcha a Nueva York y empieza a trabajar en una librería dirigida por quien sería la esposa de Sherwood Anderson, escritor al que por aquella época admiraba profundamente.
El año 1925 se marcha a Europa y está en París y Londres. De vuelta a su país continua escribiendo libros que ni se entendían ni se vendían.
En 1929 se casa con la entonces divorciada Estelle Oldham, su vida personal cambia considerablemente pero sus libros siguen sin venderse. El año 1932 es llamado por Hollywood, permitiéndole este trabajo en el cine tener una independencia económica de la que antes carecía.

El año 1949 recibe el premio Nobel. La mayoría de norteamericanos no entendieron que fuera él y no Hemingway el agraciado. La imagen que mostraba Faulkner del país no era precisamente la que ellos habrían deseado. Su obra describía la parte más cruel y violenta de Estados Unidos. Ponía luz sobre las miserias y las atrocidades del racismo sureño. Y esto lo hacía precisamente un Caballero del Sur.
Un caballero que en vez de ocultarse bajo la capucha del KKK enseñaba al país y al mundo la deriva de una sociedad enferma.
No sólo esto, con el dinero del Nobel creó una fundación que se dedicó a ayudar a escritores sudamericanos y a dar becas a negros de Mississippi.

La muerte le llegó el verano de 1962, el 6 de julio, mientras estaba internado en un hospital para hacerse un chequeo. Tuvo un ataque al corazón. Corazón que con el paso de los años había terminado naufragando dentro de una copa de martini.



“Leo el Quijote todos los años,
como algunas personas leen la Biblia”


William Faulkner



Mientras agonizo (1930)
A través de diálogos interiores nos introduce en las vidas de una familia de blancos pobres, los Bundren, del Sur de Estados Unidos. La matriarca de la familia, una antigua maestra de escuela, agoniza. Mientras, el resto de la familia aguarda el momento de su muerte construyendo el ataúd con el que llevaran su cuerpo de las montañas a las tierras bajas.
“Antes incluso de que me pusiera ante el papel y escribiera las primeras palabras, sabía cuál habría de ser la última de todas ellas" así hablaba Faulkner de esta novela.



Santuario (1931)
Antes de escribir Santuario sólo había escrito por placer, pero esta la escribió por dinero y en sólo tres semanas durante el año 1929.
Su editor, escandalizado por el contenido del libro, no se lo quería editar por miedo. Se puso a trabajar de fogonero y escribió Mientras Agonizo.
Finalmente Santuario se publicó en 1931 con su contenido revisado y corregido.
Santuario nos cuenta la historia de Temple Drake, niña bien de 17 años hija de un juez. Esta es violada por un asesino psicópata e impotente que utiliza para ello una mazorca de maíz. Después la encierra en un prostíbulo de Memphis.
Paralelamente está la historia de Lee Goodwin un contrabandista de alcohol acusado del asesinato de un retrasado mental. Juzgado y condenado injustamente es quemado vivo, pese a los esfuerzos de su abogado Horace Benbow.
Nadie en la novela es inocente, todos son seres hipócritas y falsos. Personajes llenos de prejuicios y con un carácter marcadamente racista.



Luz de agosto (1932)
En esta novela nos muestra el problema racial existente en el Sur de los Estados Unidos. Para ello utiliza la historia de una mujer embarazada que camina por las vastas llanuras norteamericanas en busca del hombre que acaba de dejarla abandonada.
Faulkner vuelve a utilizar sus famosos monólogos múltiples. La historia nos llega a través de las voces de otros personajes y sus tremendas historias de amor y odio. Un ejemplo más de compasión humana y de furia divina.



Gambito de caballo (1949)
La novela consta de cinco relatos, más una novela corta que da nombre al libro, de corte policiaco. Su protagonista es Gavin Stevens un fiscal de distrito cuya forma de resolver los casos que llegan a sus manos es una mezcla de suerte y estudio del alma del delincuente. El fiscal comprende que en ocasiones el delito es la última salida de una vida rota, o una venganza del destino. Los protagonistas son personajes formados en el sufrimiento y las envidias. La vida ha conseguido superarlos y es por ello que Stevens pasa de largo delante de sus delitos o los castiga con cierto cargo de conciencia.



“Ninguno de nosotros logró realizar el sueño de la perfección,
así que hay que juzgarnos teniendo en cuenta
nuestro espléndido fracaso en la consecución de lo imposible”
 


William Faulkner a Ernest Hemingway



Faulkner murió de un ataque al corazón. Ese corazón que creó el mítico “Condado de Yorknapatawpha”. Ese corazón que dejó para la posteridad una obra profunda y negra, como profundo y negro es el Sur que le vio nacer. El Sur que él utiliza como llave para introducirnos a todos nosotros en la parte oscura del alma humana.

La violencia, la agresividad, el mal en último término, no son patrimonio ni de países ni de estados; ya sean reales o imaginarios. Son patrimonio y están presentes en el espíritu humano.
En ello radica el valor de la obra de Faulkner, en la capacidad de saber mostrarnos esos fantasmas que a todos nos acechan desde lo más profundo de nuestras mentes. Esos fantasmas que sólo son capaces de percibir los niños y los borrachos.
Y Faulkner, ciertamente, hacía mucho tiempo que había dejado de ser niño. Quizás es por ello que Faulkner, como el resto de escritores de su "generación perdida", se dedicó a buscar la verdad reflejada en el fondo de una botella vacía.




Otros libros de William Faulkner:
- La paga de los soldados (1926)
- Sartoris (1929)
- El ruido y la furia (1929)
- ¡Absalón!, ¡Absalón! (1936)
- Las palmeras salvajes (1939)

Comentarios

  1. hola, es la 1º vez que visito tu blog, me ha encantado porque me he dado cuenta que tenemos las mismas aficiones, pero creo que en esta entrada, aunque solo se la dedicas a Faulkner, está por ejemplo Bukowski, y la verdad es que su literatura es sencillamente una de las mejores literatura que he leído en mi corta existencia/ vida. De todas formas creo que la generación perdida es de lo mejor que hay.

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  2. Hola Anónimo. Al final tendremos que terminar creando un club de fans de Bukowski.
    No te mentiré, no se trata de mi poeta preferido, pero con tu comentario son ya muchos los que han escrito en este blog reivindicando a este poeta para nada de masas.
    O Bukowski se está reinventando por momentos, y al igual que el Cid vence después de muerto, o este espacio ejerce un cierto efecto llamada en sus seguidores.
    Estoy de acuerdo contigo, en mi cada vez menos corta vida, la generación perdida es de lo mejor que hay.
    Vuelve cuando quieras.

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  3. hay que buscar la oscuridad total para encontrar la luz dentro de si mismos.
    Tambien soy un seguidor de la generacion maldita
    y encuentro que es bueno reinvindicarlo pero no masificarlo nos vemos.

    REIVAJ

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  4. Hola Anónimo. El tuyo ha sido un comentario corto pero intenso; en pocas palabras has concentrado el espíritu de toda una generación de creadores.
    El Fénix que renace de la oscuridad y la voluntad férrea de ser exclusivo, que no excluyente, son dos características de su grandeza.
    Lamentablemente, también son dos de las causas de la autodestrucción de la mayoría de ellos. Como en tantas ocasiones en la vida el filo de la navaja está demasiado afilado, haciendo muy difícil el caminar.

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  5. Nosotros los humanos somos herederos de milenios henchidos de fracasos y algunos aciertos.Cuando uno se pone a husmear dentro en lo profundo invariablemente saldrá salpicado(ya sabes de qué),herido y con la primera certeza de que este es un mundo demente.Buscar´´rosas en las avenidas de la muerte´´ es lo mas sensato que pueda uno hacer aunque para ello tengas que aniquilar tu cuerpo,tu cordura,tu paz y bienestar.Nada comparado con ese destello que se produce en todo tu ser cuando vislumbras un trocito de magia y sientes que en verdad no eres un come-caga sino que hay algo mas.

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  6. Hola Anónimo.

    Soy incapaz de abrazar tu visión pesimista del ser humano. Ante la botella medio llena, y en esto ya establezco una declaración de principios, me relamo de placer ante la degustación de su contenido.

    Creo en el ser humano, en su grandeza y en sus miserias. Y, me uno a Bukowski, Bukowski siempre presente, pues yo también nací para robar rosas de las avenidas de la muerte.

    Suerte.

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  7. Excelente semblanza, apenas voy a empezar a leer a Faulkner, PIlon, y llego a el por Bukowski, de quien me considero un gran admirador, cada vez que puedo lo leo y compro los libros que encuentro.
    Felicitaciones y seguiremos hablando.

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  8. Hola Pablo. Gracias, te deseo que la aproximación a Faulkner sea de tu agrado y provechosa.

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